Mi planeta está hecho a mi medida. Su cielo es celeste y
está matizado con todos los tonos naranja y tierra que puedas imaginar. Sus
nubes son suaves algodones, aunque sea un tópico tan común. El suelo es fértil
y tiene muchos árboles, flores y, por supuesto, predominan los colores verdes.
También tiene ríos, lagos y mares azules y transparentes.
En este lugar yo soy feliz, estoy tranquila y puedo vivir a
plenitud. Este mi mundo gira alrededor del mismo Sol que ilumina el tuyo, pero el
mío es invisible para ti y los tuyos. A veces, cuando en tu cielo la atmósfera
es muy clara, logras ver un destello de mi planeta, pero cómo dura muy corto
tiempo nadie da fe de su existencia.
Eso está bien. Así yo puedo decidir quién viene y quién no.
De este modo no tengo que preocuparme porque algún visitante inesperado quiebre
la paz de mi hogar. Intente apoderarse
de él o quiera destruir su equilibrio.
¿Suena egoísta? Quizás, pero tengo una obligación que cumplir.
Éste es mi planeta, pero no porque yo sea su dueña, sino porque yo tengo la
responsabilidad de cuidarlo. Hace muchos años, vivió aquí una colonia de
visitantes llegados de tu planeta. Ellos construyeron una pequeña ciudad y
comenzaron a disfrutar del clima primaveral de mi planeta. Pero se olvidaron de
cumplir las reglas. Nada extraordinario: talar árboles dónde no debían hacerlo,
cazar más de lo autorizado, no limpiar la basura, y mi planeta comenzó a
sufrir, su cielo perdió vigor, el agua comenzó a tener un olor extraño y
bastante feo, como si algo estuviera podrido y varias otras cosas más, que no
te cuento, porque no quiero quejarme de los tuyos. Simplemente, ellos no
pudieron adaptarse a las particularidades de este mundo.
Por eso, un día les pedí que se fueran y así lo hicieron. Pero esa es una historia que
otro día te contaré. Sólo quiero decirte que, después de mucho trabajo y
esfuerzo mi planeta recuperó su energía, aunque quedaron algunas cicatrices y
heridas que no pueden sanar… pero no recordemos eso. Ahora, no quiero que
comiences a preocuparte sin motivo. Ya tendremos oportunidad de conversar sobre
esas historias.