miércoles, 5 de agosto de 2015

Abismo

En el fondo de mis ojos hay un abismo. En el fondo oscuro habita mi mayor miedo. Ese desconocido está agazapado ahí desde hace decenios. Ese que no tiene nombre, a veces susurra desde la parte más recóndita de la sima acuosa de mis retinas, desborda el límite de mis párpados y, sin aviso previo, inunda mi rostro.
En ese abismo habitan mis miedos y desconsuelos. Esos momentos que no quiero recordar, pero que no puedo olvidar: la última mirada de quien se fue a otro plano; la última sonrisa de mi madre antes de perderse en el laberinto de su mente…
… Y, en especial, aquella vez cuando, hace ya mucho tiempo, el primer amor me deslumbró. Ese amor que acompañó mi primer crecimiento, mi primera transición, mientras yo seguía enceguecida ese sendero que marcó el resto de mis amores.
Ese amor que se llevó todo y me dejó extraña e inexplicable para otros amores que posaron sus miradas frente a la mía. Esos que, invariablemente, huyeron porque vieron el abismo y creyeron vislumbrar su fondo, pero que sólo contemplaron la superficie helada y oscura…
… Quizás fue mejor así… porque ahí en el fondo sólo estoy yo, con miedo, frágil y aún niña. En el fondo no hay defensas y, tal vez, corro el riesgo de quedar nuevamente deslumbrada.