Desde el 9, solo escucho tus canciones, tu voz dulce acompaña el trabajo, la comida y los pensamientos. Tal vez tu enfermedad, tal vez tu sencillez para aceptarla, tal vez tu resiliencia, o tal vez tu última melodía entusiasta y que disimula el cansancio, en ese video ya visto por millones, o simplemente porque estás en mis recuerdos desde hace más de 20 vueltas al Sol, tu partida sacó lágrimas de mis ojos.
Desde ese 9, recordé los años universitarios, cuando nació una de las amistades más importantes y cuando Gaby me presentó tus canciones, aquellas que nos hacían soñar con convertirnos en la flaca que había logrado enredarse en tus cabellos.
Más de dos décadas después, toca decir adiós, apagar el soundtrack de la juventud y aceptar que el último cuarto corre desde hace rato. Es hora de mirar atrás, aceptar las cargas y abrazarlas con alegría, dar la bienvenida a las enfermedades que conocimos en este tiempo, a las pérdidas y, en especial, agradecer por el cariño sincero que no se va, a pesar de los malentendidos.
Por eso y más te lloro, aunque nunca supiste quién fui y yo solo te contemplé tras una pantalla.
Adiós Pau Donés, hasta pronto Jarabe de Palo. Saluda a los ángeles que te precedieron, dile a mi mamá que te cuide, ella sabrá qué hacer...
"Gracias por lo que nos diste, es mucho más de lo que pedimos"
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