viernes, 15 de abril de 2016

El desconocido

Mientras descansaba sobre una banca en la plaza, con los ojos fijos en la nada, se sentó a mi lado el amor. Me sonrió, yo le sonreí (como en la canción), platicamos un buen rato, nos miramos hasta lo más profundo de nuestros ojos y nos dimos un abrazo…

Luego, él se levantó, me hizo un gesto con la mano para que lo siguiera, pero yo me quedé quieta: no pude reconocerlo. Mi amor no se parecía al príncipe azul esperado, era muy “normalito”…  Por eso se fue con los ojos entristecidos y no me di cuenta hasta que el día terminó y mi banca en la plaza se confundió con la oscuridad de la noche. Cuando quise buscarlo ya era tarde, había partido hacia el infinito…

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